Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Una vez más, Amnistía Internacional (AI) ha levantado su voz para exigir a la República Dominicana que detenga sus actuales políticas migratorias, alegando que deben estar basadas en “derechos humanos, sin racismo ni discriminación”. Esta declaración no solo es injusta, sino que constituye una afrenta directa al derecho soberano e inalienable que tiene nuestro país de regular su territorio y de decidir, como lo hacen todas las naciones del mundo, quién entra, quién permanece y bajo qué condiciones.
Resulta indignante que mientras Haití atraviesa una de las crisis más profundas de su historia—con cientos de muertos cada semana, miles de desplazados, niños forzados a empuñar armas y una nación prácticamente secuestrada por bandas armadas—el foco de atención de organismos como Amnistía Internacional siga centrado en atacar la política migratoria dominicana, en vez de volcarse con valentía y decisión a defender los derechos humanos donde verdaderamente están siendo pisoteados: en Haití.
¿Dónde están las misiones de Amnistía Internacional en Puerto Príncipe? ¿Dónde están sus denuncias contundentes sobre los horrores que sufre el pueblo haitiano dentro de sus propias fronteras? Si realmente les preocupa el bienestar de los haitianos, que trasladen sus oficinas y equipos de trabajo al corazón de Haití, donde más se necesita su presencia.
A todos los que se autoproclaman defensores de los derechos de los haitianos—incluidos los que operan desde nuestro territorio—les hacemos un llamado firme y claro: organicen una misión de paz y justicia en Haití. Dejen de convertir a la República Dominicana en el chivo expiatorio de una tragedia internacional que no le corresponde resolver. Ya basta de la doble moral, del relajo institucional y del uso selectivo de los derechos humanos. La solución al drama haitiano no está ni estará jamás en territorio dominicano. Es hora de que el mundo lo entienda.

