Editorial

Una mala influencia disfrazada de empoderamiento: el peligro que acecha a nuestras escuelas


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Con profunda preocupación hemos visto cómo, en un hecho insólito y lamentable, el alcalde del municipio Santo Domingo Oeste presentó en una escuela pública a una influencer cuya imagen en redes sociales está saturada de contenidos eróticos y mensajes que distorsionan por completo los valores que deben guiar a nuestra juventud. Lo más alarmante no fue solo su presencia, sino el mensaje degradante que transmitió a las estudiantes al decirles, sin pudor alguno, que no sean «señoras», sino «perras». ¿Cómo es posible que en el sagrado espacio de la educación se permita semejante afrenta a la dignidad de nuestras niñas?

Este hecho ocurre en un momento en que el ministro de Educación, Miguel Decamps, ha anunciado con acierto la reintroducción de la asignatura de Moral y Cívica, un paso fundamental para rescatar los principios éticos y ciudadanos en nuestras aulas. ¿Cómo puede entonces un funcionario local actuar en contravía de este noble propósito, llevando a las escuelas un modelo de antivalores que hiere el alma de la patria?

El Ministerio de Educación (MINERD), los regidores y la Liga Municipal Dominicana no pueden guardar silencio ante semejante ultraje. Esta acción requiere no solo una firme condena, sino también medidas institucionales concretas. De ser necesario, debe promoverse una interpelación ante el Congreso Nacional para que este alcalde rinda cuentas por su imprudencia, pues los espacios escolares deben ser templos de formación, no vitrinas de vulgaridad. ¡Nuestros hijos merecen ejemplos que los inspiren, no figuras que los confundan y los degraden!

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