Investigación y Opinión

La sombrilla electoral y el oportunismo en la UASD.


Escuchando artículo…
0:00 / 0:00

Por:  Giovanni Matos                                                                                                                                                  Director del El Veedor Digital

Las elecciones para escoger las nuevas autoridades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo para el período 2026-2030 se encaminan a convertirse en una de las contiendas más complejas y contradictorias de la historia reciente de la academia estatal. Más allá de las alianzas políticas y los movimientos electorales, hay un fenómeno cada vez más evidente: numerosos candidatos están utilizando al candidato a rector Jorge Asjana David como paraguas político para lograr visibilidad y posicionamiento dentro del escenario universitario.

Es evidente que la candidatura de Asjana se ha convertido en una especie de “sombrilla electoral” bajo la cual han aparecido numerosos aspirantes de distintas corrientes ideológicas, grupos políticos y sectores de poder universitario. Muchos de esos candidatos hoy son visibles únicamente porque se encuentran protegidos por esa estructura electoral; fuera de ella, políticamente no representarían absolutamente nada dentro del escenario uasdiano.

El problema no radica únicamente en las alianzas —naturales en cualquier proceso democrático—, sino en la actitud de ciertos candidatos de nuevo cuño que, aprovechando el posicionamiento y la fuerza política del proyecto rectoral, actúan con niveles preocupantes de arrogancia y desplazamiento hacia quienes verdaderamente han construido ese espacio político durante años.

En múltiples actividades públicas, encuentros y actos proselitistas, se observa cómo algunos de esos aspirantes oportunistas viven literalmente “codeando” y desplazando a dirigentes históricos y candidatos originales pertenecientes al equipo político de Jorge Asjana. Personas que durante años sostuvieron estructuras, defendieron proyectos y construyeron liderazgo dentro de la universidad, hoy son relegadas por figuras improvisadas que apenas ayer aparecieron en el escenario electoral.

Muchos de esos nuevos aspirantes carecen de liderazgo propio, arrastre electoral o trabajo político reconocido dentro de la academia. La realidad es que, sin la sombrilla de la candidatura rectoral, “no sacarían ni una gata a mear”, como popularmente se dice en el lenguaje dominicano. Sin embargo, se comportan como si fueran dueños de espacios que jamás construyeron.

Ese fenómeno refleja una práctica vieja de la política nacional trasladada al ambiente universitario: el arribismo. Individuos que no construyen procesos, pero saben pegarse al poder cuando perciben posibilidades de triunfo. No aportan estructura, no movilizan masas y muchas veces ni siquiera poseen incidencia académica real, pero aparecen en primera fila buscando protagonismo y cuotas de poder.

Muchos universitarios han convertido el proceso electoral en una plataforma de oportunismo personal, aprovechándose del crecimiento y la fuerza política de un proyecto que ha logrado sumar apoyos de múltiples sectores, incluyendo dirigentes vinculados al PRM, PLD, Fuerza del Pueblo y grupos de izquierda, además de movimientos regionales y corrientes universitarias diversas. Más que aportar trabajo político o liderazgo real, varios de esos aspirantes han preferido vivir bajo la sombra de una candidatura fuerte para intentar proyectarse dentro del escenario uasdiano.

Las elecciones del próximo 17 de junio de 2026 no solo pondrán en juego la rectoría y las principales posiciones de dirección de la UASD; también servirán para medir el nivel de coherencia política y ética de muchos actores universitarios. Porque una cosa es construir alianzas amplias y otra muy distinta permitir que el oportunismo termine desplazando a quienes realmente han trabajado dentro de un proyecto político.

La universidad estatal necesita debates académicos, propuestas y liderazgo auténtico, no simples figuras infladas por la sombra de candidaturas fuertes. Porque cuando pase la euforia electoral, quedará al descubierto quiénes tenían verdaderamente respaldo y quiénes solo vivían colgados de una sombrilla ajena, como la del próximo rector: Jorge Asjana David.

Salir de la versión móvil