Actualidad Nacionales

La diáspora nunca falla


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


En un contexto internacional marcado por la incertidumbre, por la ansiedad de países y empresas y de conflictos geopolíticos, más la expectativa de que con el arribo en enero de Donald Trump a la Casa Blanca y su agresiva política anti inmigrante el envío de remesas podría verse afectado, ha ocurrido exactamente lo contrario.

El informe del Banco Central sobre la llegada de remesas en el período enero-junio de este año registra un aumento para el lapso de un 11.2%, con un sostenido aumento mes tras mes.

Es la expresión de la laboriosidad de nuestros criollos no solo en los Estados Unidos, desde donde se origina el 81.2 % de los flujos formales, también desde Europa, principalmente España, Canadá y otros países que aportan el resto.

En el semestre enero-junio las remesas sumaron un total de US$5,826.7 millones, con una proyección de superar nuevamente los 11 millones de dólares, lo que sobrepasaría sustancialmente el total de 2024, que fue de US$10,756 millones.

Es una situación digna de encomio para nuestra diáspora, que además de evidenciar que mantiene sus raíces en el suelo patrio, demuestra su capacidad de ahorrar porque cada dólar que llega es un gasto del que se priva para enviarlo a sus familiares.

Sucede que el dominicano que se marcha es que obligado por las circunstancias sale de su pueblo, pero su pueblo jamás sale de él.

Ese aporte de los criollos en el exterior se produce, como correctamente informa el Banco Central, en un entorno que genera mayor cautela en los hogares y empresas, particularmente en los países que albergan comunidades migrantes.

Esos “dominicanos ausentes” no han cortado los lazos que los unen a esta tierra, por más lejano que sea el punto del planeta al que se hayan ido.

Sus remesas contribuyen al desarrollo, forman parte del ahorro nacional, generan empleos, favorecen el consumo y reducen la pobreza de las familias que las reciben.

Además, se calcula que una cuarta parte de esos fondos se destina al largo plazo, como la vivienda, el ahorro, inversiones, educación y atención sanitaria.

De ahí que si hablamos de patriotismo, debiéramos reconocer este aporte de la diáspora, gente que se sacrifica por su familia en la patria lejana, pero muy cerca de sus afectos y de su corazón.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *