Editorial

Cuando la salud se vuelve un espectáculo: el indignante abuso de algunas ARS. Denuncia Pública sobre Prácticas Abusivas de Algunas ARS que Atentan contra la Intimidad y Dignidad de los Pacientes


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Resulta profundamente alarmante que, en pleno siglo XXI, todavía tengamos que alzar la voz contra prácticas que atentan directamente contra la dignidad humana. Algunas Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) están exigiendo, como condición para autorizar procedimientos médicos, que los pacientes o sus médicos tratantes les envíen imágenes del cuerpo donde se encuentra la zona afectada. Sí, imágenes —a veces de zonas íntimas y altamente sensibles— enviadas por aplicaciones como WhatsApp, sin protocolos claros, sin garantías de confidencialidad y, sobre todo, sin ningún respeto por el derecho a la privacidad.

Esto no solo es un abuso, es una violación flagrante a los derechos fundamentales de los pacientes. Es inaceptable que un afiliado, que paga mensualmente por un seguro de salud con la esperanza de tener respaldo cuando más lo necesita, sea obligado a exponer su cuerpo como si tuviera que demostrar su dolor o «probar» su enfermedad para recibir atención.

Pongámonos por un momento en los zapatos de una mujer a la que le solicitan una fotografía de una lesión en una parte íntima de su cuerpo. ¿Qué garantías tiene de que esa imagen no será divulgada? ¿Quién controla el dispositivo móvil del empleado que la recibe? ¿Dónde quedan la ética, la humanidad y el profesionalismo?

Este tipo de prácticas no solo raya en lo indignante, sino que también podrían constituir violaciones a leyes nacionales e internacionales sobre el derecho a la intimidad, la protección de datos personales y el respeto a la integridad de los pacientes.

Hacemos un llamado urgente a la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) para que investigue a fondo esta práctica inaceptable. Exigimos una regulación clara y rigurosa que proteja la confidencialidad del paciente y que prohíba cualquier solicitud que vulnere su integridad física, emocional y moral.

La salud no puede convertirse en una transacción deshumanizada ni en un proceso que humilla al paciente. Exigir imágenes corporales para aprobar tratamientos no solo es innecesario: es inhumano.

Por la defensa de una atención médica ética, digna y humana, alzamos la voz.

¡Basta ya de abusos!
La dignidad del paciente debe ser inviolable.

 

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