Editorial

¡El Jardín Botánico no se toca!


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¡El Jardín Botánico no se toca!

Desde hace meses circulan inquietantes rumores sobre una propuesta del Ministerio de Obras Públicas que amenaza con reducir parte del terreno del Jardín Botánico para ampliar la avenida República de Colombia. Esta intención ha despertado una ola de indignación y rechazo en distintos sectores de la sociedad dominicana. Desde Contraflujo, al conocerse la noticia, alzamos nuestra voz con un editorial claro y firme: ningún interés vial justifica el despojo de un pulmón verde que es orgullo nacional y refugio de vida.

El Jardín Botánico no es solo un espacio recreativo. Es un santuario natural, un aula viva de biodiversidad, el último respiro ecológico del Distrito Nacional. Reducir sus límites es mutilar la memoria natural de un país que ya ha perdido demasiado frente al cemento y la indiferencia. No se trata de política, se trata de conciencia, de responsabilidad histórica.

El presidente Luis Abinader informó recientemente que los ministerios de Medio Ambiente y Obras Públicas están elaborando un informe sobre el caso, pero el pueblo ya se ha expresado: “¡El Jardín Botánico no se toca!”. Y es una consigna que trasciende colores partidarios. Tal como afirmó el dirigente Omar Fernández, “no permitiremos que ese patrimonio dominicano, en el corazón de nuestra capital, sea cercenado para satisfacer intereses cortoplacistas”.

La indignación ha crecido, y con razón. Sectores de la sociedad civil han convocado a una manifestación en defensa del Jardín, porque lo que se pretende hacer no es una simple ampliación vial: es un atentado contra la sensatez, la ecología y el futuro. Usar parte del terreno de esta reserva ecológica sería una afrenta imperdonable.

Esto no es una exageración. Es una verdad urgente: es una barbaridad, y es absolutamente inaceptable.

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