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Abigail Mejía: imágenes que viajan en el tiempo


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La exposición “Hojas de un Diario Viajero. Pequeñas filosofías sobre lo azul”, que acoge el Centro Cultural de España en Santo Domingo hasta el 10 de agosto, nos devuelve una faceta menos conocida del legado de Abigaíl Mejía: la de artista de la imagen. Y es que nos volvemos a la memoria de un ente que fue muchas mujeres en una: viajera incansable, narradora del asombro, pedagoga, feminista, fotógrafa, cronista de una modernidad que todavía no le tenía nombre a lo que ella hacía. Con una cámara Kodak, en su momento, Abigail capturó fragmentos del mundo que la rodeaba -el puerto, las plazas, las calles, la gente- como quien escribe con luz no solo su propia historia, sino también la de su tiempo.

A un siglo de distancia, las fotografías que se exhiben nos llegan como el eco de su mirada íntima, pensante y lírica, revelan no solo una sensibilidad estética singular, sino una voluntad de archivo, de memoria activa, de afirmación. La muestra, curada con devoción por Ylonka Nacidit-Perdomo, su albacea intelectual, revive el “Carnet fotográfico” que Abigail anunció en 1925 y que quedó inconcluso por su muerte prematura. A través de esta retrospectiva, sus viajes por el mundo, principalmente España, con estancias en Puerto Rico y Estados Unidos; se hacen visibles en registros que devienen tanto testimonios de época como gestos profundamente personales.

Cada imagen se convierte en una recreación del momento histórico y la forma que le inspiró a generar sus crónicas transatlánticas -publicadas en 1920 bajo el título que hoy nombra parte de esta muestra- y confirma que su vocación por narrar no se limitó a la palabra.

La exhibición, en sí misma, es un testimonio que reivindica el legado de una mujer sin igual, cuyos aportes deben llenarnos de orgullo a todos los dominicanos, sobre todo, porque ha trazado rutas de pensamiento y acción para generaciones de mujeres y artistas.

En estas hojas viajeras, Abigail sigue preguntando, mirando y pensando con el alma despierta, porque no hay mejor forma que sobrevivir al tiempo que a través del legado

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