Historias de Superación Secciones Especiales

Terry Fox “Solo deseo que la gente entienda que todo es posible si lo intentas. Los sueños se hacen realidad cuando te esfuerzas.” – Terry Fox


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En julio de 1980, un joven canadiense llamado Terry Fox recorría su país paso a paso, con una sola pierna… y una misión que nada podía detener: recaudar fondos y crear conciencia para la investigación contra el cáncer.

Terry nació en 1958 y a los 18 años le diagnosticaron cáncer de hueso. Los médicos tuvieron que amputarle la pierna derecha por encima de la rodilla. Cualquiera se habría rendido… pero él decidió hacer lo impensable: correr a través de Canadá, de océano a océano, con una pierna ortopédica.

A eso lo llamó el Maratón de la Esperanza.

El 12 de abril de 1980 sumergió su pierna artificial en el Océano Atlántico y comenzó su travesía hacia el oeste. Su objetivo: conseguir un dólar de cada canadiense para la lucha contra el cáncer. Entrenó más de un año para preparar su cuerpo para una hazaña que ni siquiera los sanos podrían soportar fácilmente.

Terry corrió en promedio 42 km diarios (un maratón completo) durante 143 días seguidos. A pesar del dolor, el cansancio y el deterioro de su salud, siguió adelante, impulsado por la esperanza y el deseo de cambiar vidas.

Pero el cáncer regresó, esta vez a sus pulmones. El 1 de septiembre, cerca de Thunder Bay, Ontario—después de haber recorrido 5,373 km a través de seis provincias—se vio obligado a detenerse. Diez meses después, falleció, sin haber cumplido aún los 23 años.

En febrero de 1981, ya se habían recaudado más de 24 millones de dólares, y su sueño seguía vivo. Hoy, la Carrera Terry Fox se celebra cada año en más de 50 países y ha recaudado cientos de millones para la investigación del cáncer. Es el evento benéfico más grande del mundo realizado por una sola persona.

Canadá lo homenajeó nombrando un rompehielos en su honor en 1983. Pero su verdadero legado vive en los millones que corren, donan y creen en un mundo libre de cáncer.

Porque un solo joven se atrevió a correr… con el corazón, con dolor, y con propósito.

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