Ruido Cero

Sin sueldo ni contrato: la realidad que aún afecta a empacadores de supermercados


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La condición del uniforme varía según el establecimiento. En algunos supermercados se les entrega un poloshirt como parte de la identificación del negocio, mientras que en otros solo se les indica que deben vestir pantalón y camisetas de colores específicos.

Conversamos con jóvenes de entre 18, 20 y 25 años, que confiesan que con el dinero que perciben estudian y ayudan a sus padres, pero la falta de estabilidad económica es uno de los principales retos, ya que su ingreso diario puede variar significativamente y al no ser fijo, por lo regular no cumple con la cobertura de sus gastos.

“Si tú no vienes a trabajar no ganas dinero, si te enfermas y duras mucho tiempo tampoco ganas dinero, si tenemos un accidente durante la jornada de trabajo nadie tiene que ver con eso”, destaca uno de los empacadores con los que conversamos.

Ilustración de un empacador

Ilustración de un empacador

Bajo condiciones deplorables

Los empacadores de supermercados no solo carecen de salarios, además enfrentan condiciones difíciles durante sus jornadas laborales. Entre los principales retos mencionan: trabajar largas horas de pie, así como bajo el sol y la lluvia cuando deben trasladar las compras de los clientes al parqueo o a las casas de estos.

“Hay clientes que nos dicen para llevar las compras a sus casas y viven en un cuarto piso y lo que nos dan son cincuenta pesos, y uno no le puede decir nada”, relata otro empacador.

Además, señalan que en ocasiones deben empacar compras muy grandes o transportar varias fundas hasta los vehículos de los clientes y, aun así, no siempre reciben propina.

Los horarios de estos empacadores suelen dividirse en tandas, algunos trabajan en las mañanas y otros de tarde. En la mayoría de los casos, algunos, utilizan el resto del tiempo para estudiar.

Un trabajo supervisado

Aunque los empacadores no tienen un contrato formal, desarrollan su labor bajo la supervisión del personal de la tienda.

La presencia de menores, una alerta para tomar en cuenta

Durante nuestro recorrido, nos topamos con algunos adolescentes, de entre 16 y 17 años, que trabajan como empacadores en establecimientos de renombre. Una preocupante violación al Código del Menor que, en su artículo 34, advierte sobre el trabajo infantil y la protección que debe otorgar el Estado a los menores a fin de evitar que sean explotados en el ámbito laboral.

La situación de los empacadores ha sido objeto de debate en el país, ya que muchos consideran que deberían contar con mayor protección laboral, sin embargo, a la fecha, sigue siendo un desafío pendiente.

Fuente: Panorama

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