Salud

¿Cuáles son las consecuencias de estar todo el día preocupados?


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agotamiento físico y mental, dificultades para el pensamiento creativo y el juego, y un empobrecimiento de la vida anímica en general.

“La mente se vuelve rígida, pierde espontaneidad y se instala una sensación de desgaste continuo. Con el tiempo, este funcionamiento puede consolidarse como un modo habitual de estar en el mundo, afectando el bienestar emocional, los vínculos y la capacidad de tomar decisiones», advirtió Gómez.

Además, el doctor Bogiaizian señaló que la ansiedad es la emoción de la anticipación y la preocupación y tiene que ver con “aquellos escenarios inciertos por los cuales el sujeto trata de hacer una previsión de qué es lo que va a ocurrir o tratar de prevenir, en principio, un resultado negativo», detalló.

“Podemos visualizar a la preocupación excesiva como el resultado de una serie de ingredientes que, combinados, dan como resultado, tal como ocurre en un cóctel, una experiencia que es claramente más que la suma de las partes. Los distintos ingredientes que lo conforman han sido señalados en mayor o menor grado por distintos investigadores dedicados al tema», señaló el doctor y brindó en su libro la receta para ese cóctel de malestar.

En definitiva, el exceso de pensamientos puede dominar la vida diaria y provocar un agotamiento físico y mental. Entender este fenómeno es el primer paso para buscar estrategias que ayuden a recuperar la calma mental y mejorar la calidad de vida, aseguran los expertos.

El doctor en psicología Fernando García, coordinador del equipo de Trastorno obsesivo compulsivo de Fundación Aigle, explicó a Infobae que la rumiación es un pariente cercano de la preocupación. “Las personas piensan, repiensan y vuelven a pensar consecuencias negativas de alguna cosa que hicieron. Puede referirse al pasado, pero también al futuro, donde no se llama rumiación sino preocupación”, aclaró.

El “rumiar “ es un rasgo característico de las neurosis, especialmente de las neurosis obsesivas, explicó la doctora Gómez. ”Para el psicoanalista Jacques Lacan, la duda es central en la neurosis obsesiva, pensar demasiado no es simplemente ser muy racional: es una forma de defensa. La persona usa el pensamiento para alejarse de lo que siente. Pone ‘en pausa’ sus emociones pensando sin parar. En otras palabras: se piensa para no sentir», describió la especialista.

Y añadió: “Este exceso de pensamiento no ayuda a elaborar lo que pasa, sino que intenta neutralizarlo. Muchas veces aparece la sensación de que ‘pensar algo’ es casi como hacerlo, lo que genera culpa y la necesidad de controlar todo: revisar, anticipar, repetir mentalmente. El sobrepensar funciona entonces como un intento de evitar que algo malo ocurra pero es una defensa contra el deseo mismo».

Fuente: Panorama

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